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Proceso de adaptación de un migrante europeo que viene a establecerse en Puerto Rico en el siglo 19 (1875-1900)

Este trabajo de investigación sobre la familia Mari fue presentado
por Santiago (Chagui) Mari Pesquera (QEPD) para
el Curso de Geografía de Puerto Rico del
Profesor Ángel David Cruz Báez en la Universidad de Puerto Rico.
Chagui era estudiante subgraduado de la Facultad de Ciencias Sociales. c 1973-74

Introducción

En el año 1873 llegó a Puerto Rico un corso de nombre Santiago Mari Francheschi a trabajar en el país bajo un contrato de inmigración(1). Más tarde llegaron dos hermanos, primero Juan y luego Tomás, y al cabo de 25 años de haber llegado el primero de los tres, tenían establecida una hacienda grande(2) de gran productividad. En síntesis, habían logrado acomodarse en la relativamente pequeña clase hacendada.

Este pequeño trabajo pretende reconstruir el período transitivo mediante el cual esta familia corsa pasa a formar parte de la sociedad puertorriqueña.


En términos generales intenta arrojar alguna luz sobre el proceso de adaptación de los emigrantes europeos que se establecieron en Puerto Rico y que han sido factor determinante en la formación de nuestro pueblo.


El trabajo está basado en tres fuentes de información, que son: el Registro de la Propiedad de San Germán, una pequeña colección de cartas (20 en total) de miembros de la familia Mari en Puerto Rico a familiares en Córcega y Francia y entrevistas a hijos de uno de los tres hermanos corsos.

Árbol genealógico y explicación


José Antonio Mari Olivieri  y Margarita Francheschi

Santiago- 27 de febrero de 1853
Antonio
Francisco

José Antonio Mari Olivieri y Ana María Mattei Bianchi

Santia María- 26 de julio de 1862
Juan- 19 de mayo de 1864
Tomás- 30 de septiembre de 1866

Don José Antonio Mari Olivieri nació y murió en Córcega. De su primer matrimonio con Doña Margarita Francheschi nacieron tres hijos: Santiago, el mayor, a los 19 años, el 2 de mayo de 1875, se embarcó hacia Puerto Rico y puede decirse que fue el fundador de esa familia aquí en Puerto Rico. En 1909 muró a la edad de 57 años.

El segundo hijo, Antonio, nació ciego y fue músico. Trabajó en Francia y en Córcega.

El tercer hijo, Francisco, era epiléptico y retardado y siempre se quedó en Luri, Córcega.
Doña Margarita Francheschi murió y Don José Antonio Mari se casó con Doña Ana María Mattei Bianchi de cuyo matrimonio sacó también tres hijos.

Santia María se casó con un pariente de apellido Strenna, que fue síndico de aduanas.

Juan nació en 1864 y salió de Luri, Córcega, el 1O de mayo de 1880 cuando estaba próximo a cumplir sus 16 años con destino a Puerto Rico donde ya estaba establecido su hermano Santiago. Murió el 15 de febrero de 1925 a los 61 años.

Tomás, el menor, nació en Luri en 1866 y llegó a Puerto Rico a los 24 años de edad el 3 de agosto de 1890 tras haber cumplido el servicio militar obligatorio francés. Murió en mayo de 1946 a la edad de 80 años.

Antes de emigrar

En el año 1875 la familia Mari Mattei de Córcega se encontraba frente a un problema. En Córcega, por su condición de colonia, se dejaban sentir los efectos de la guerra por la que acababa de atravesar Francia y la situación económica del país en general no era buena. Para hacerle frente a la situación los padres debían contar con sus hijos. Sobre todo con los mayores, o sea los del primer matrimonio de José Antonio Mari. Pero con el único con quien podían contar era con el mayor, Santiago, pues de los dos que le seguían uno era ciego de nacimiento (Antonio) y el otro era retardado y epiléptico (Francisco). Si Santiago se quedaba en Córcega tenía que cumplir el Servicio Militar Obligatorio Francés y si lo mandaban a servir en las colonias era muy probable que no volviera. Así que seguramente ante esa disyuntiva es que el padre se decide mandar a Santiago a probar fortuna en el Nuevo Mundo.

Lo próximo a preguntarse es por qué a Puerto Rico. Ya otros corsos se habían establecido en Puerto Rico. Un vecino del barrio donde ellos vivían había emigrado para aquí y había establecido un negocio de provisiones en el Barrio Caín Alto de San Germán y aparentemente éste le ofreció emplearlo.


El hecho es que salió de Córcega el 2 de mayo de 1875 para llegar directamente a trabajar en el negocio de Don Antonio Piereti en San Germán.


Sobre la posible alta incidencia de corsos en Puerto Rico se puede señalar que Córcega tiene un gran parecido físico con Puerto Rico, por lo menos el Cabo Corso que personalmente tuve la oportunidad de visitar, tiene un extraordinario parecido a la zona costera de Puerto Rico, en específico la zona de Rincón, Aguadilla e lsabela. También tienen ambos un clima parecido por la condición de isla, aunque Córcega está más al norte. Prácticamente ambas tienen la misma extensión geográfica: Córcega con 8,722 kilómetros cuadrados y Puerto Rico con 8,886 kilómetros cuadrados.


En resumen, es muy probable que esta serie de parecidos físicos y geográficos hayan sido factor importante en la decisión de muchos corsos de venir a Puerto Rico, pues por lo menos no es un ambiente tan extraño y distinto.

Carta escrita al trasbordar

Primera carta que escribe Santiago Mari Francheschi en su viaje de salida de Córcega a Puerto Rico. La escribió desde Havre, Francia, mientras esperaba el barco que luego l o trajo hasta Puerto Rico vía Saint Thomas.

La carta está dirigida a su padre y estaba originalmente escrita en corso. A continuación una traducción exacta al español que hizo el Sr. Juan Mari Ramos, quien recuperó ésta y las demás cartas que utiliza este trabajo.

Havre el 9 de julio de 1873

M i querido padre:
Por la presente carta les anuncio mi llegada a esta ciudad. Gracias a Dios me encuentro en perfecta salud, coma yo espero que será lo mismo para ustedes, y yo pido al buen Dios que siempre sea así en el futuro.

Fuimos muy bien recibidos y tratados por el Sr. Trotebas en Marsella. El vino en persona a la estación y nos acompañó y al mismo tiempo nos dio la dirección para presentarnos en la Estación de Emigración en París, como lo especifica nuestro contrato, y nos dirigió al Sr. Heideloff, agente principal de emigración. El 4 de julio, a las dos, salimos de Marsella y llegamos al otro día a las 5 de la madrugada y llegamos completamente cansados, pues no cambiamos de asiento en todo el trayecto. Al llegar a París tuvimos que ocuparnos de la expedición de los equipajes y tuve que declarar la pequeña caja, por la que tuve que pagar 2 francos con 9 centavos por un carro que nos la llevara a la compañía. El agente al llegar nos preguntó si habíamos comido, le contestamos, naturalmente, que no, y entonces nos llevó a un hotel donde almorzamos muy bien, pagando cada uno 30 centavos, con el vino. Nos indicó que saldríamos a las 10 y nos indicó que a las 9 deberíamos ir a la oficina a verificar nuestros documentos y demás asuntos de embarque.


Nos dieron un empleado para que nos guiara. Nos quedamos en Paris como 6 horas, y pudimos ver, en ese tiempo los daños y los destrozos que sufrió París con la guerra Prusiana. A las 2 salimos para Havre, llegamos al otro día a las 7 de la mañana.


Encontré realmente una persona que se portó muy bien conmigo, y sé que eso le causará a usted alegría. Monsieur Trotebas nos había dado la dirección de un hotel que solicitáramos cuando llegáramos. Al llegar, me encontré con un hombre corpulento, que nos pidió fuéramos a su casa. Me preguntó de dónde yo venía. Yo le dije, soy corso, y el me contestó, yo también soy corso, y resultó ser el Señor Ambroselli, casado, que tiene un negocio con su cuñada y está en muy buena posición y en su hotel nos quedamos como 50 o 60 personas a comer y a dormir.


Es increíble como la migración se toma tan poco interés en despachar los asuntos, sólo se les vio un poco de movimiento el día que nos embarcamos. A bordo encontramos que todo era un desastre, no había cucharas, ni tenedores ni platos para comer. Fui al comisario a quejarme y me dijo que si quería ese servicio lo tenía que pagar extra. Es verdaderamente una especulación y un interés de abuso. Me pidieron 12 francos, pero yo les dije que mis condiciones no me permitían este lujo, entonces tuve que pagar 6 francos.


Mi querido padre, usted no puede imaginarse el gran número de personas que parten para América. Familias enteras, matrimonios de alguna edad, otros con niños pequeños, que van para ese continente. Es increíble el número de italianos, suizos, alemanes, franceses que embarcan. Especialmente donde la parte de Prusia que tuvimos que entregar al cruel enemigo Prusiano, han abandonado el territorio ocupado por las Hunos y han preferido ir a América. Yo me pregunto si valdrá la pena la vida a esta pobre gente, salir de sus casas, de sus costumbres, con sus niños e infantes pequeños para instalarse en un nuevo horizonte. Entre viernes y sábado vi partir más de 1,500 personas en estas condiciones tan deplorables. Algunos niños van enfermos y esperándoles todavía una travesía penosa y dura. Pobres madres, pobres franceses que han tenido que abandonar su tierra para verla pisoteada deshonrosamente por los Prusianos. En fin, dejémoslo todo a la buena voluntad de Dios.


Querido padre, yo estoy en excelente salud, y me consuela haber pasado por el dolor de dejar mi patria para procurar el bien de todos ustedes. Si bien tengo un consuelo y mi país y ustedes no se alejan de mi mente un momento.


Querido padre, como usted sabe, yo pasé cinco días en Marsella, y aproveché la oportunidad de ver lo bonito: visité los jardines públicos, los teatros, las grandes tiendas, pero le aseguro que todo lo hice honradamente sin pensar nunca en lo malo y siguiendo las consejos que Usted me dio, a puerta cerrada la noche antes de mi salida. Yo siempre procuraba verlo todo, divertirme, pero siempre me acostaba temprano.


Voy ahora a decirle algo. El señor Ambroselli me cambió por plata y moneda corriente algunas de las monedas de oro que Usted me dio. Entonces me compré relojes, que en América se venden en 200 y 150 francos, y aquí me costaron solamente 35 francos. Los llevo en la maleta para revenderlos y así hacer una ganancia.


Sin nada más que decirle, me despido con afectos y abrazos para abuelito, para mis hermanos, para Tía, para mi hermana y sin olvidarlos un momento, su hijo bien amado,

Santiago Mari

P.D. Yo creo que ahora Francis se dará cuenta de mi sacrificio. Yo le estoy escribiendo que procure que Usted no trabaje mucho, no sufra inquietudes, y que no quiero que en vano sacrifique yo mi juventud para el bien de todos, ya que Usted sabe con cuanto placer admití mis deberes para el bienestar de todos. Como en esta carta no tengo más sitio, Usted me le dará mis saludos a todo el que pregunte por mi: a mis tíos, tías, primos, a la abuelita de Costello, a la tía Benedetta, a parientes y amigos. Dígale a nuestros parientes de Piazza, que de Puerto Rico les escribo a todos personalmente. Bueno, saludos a Monsieur Guiseppi.

Llegada y primeros años

Desde que llegó a Puerto Rico Don Santiago Mari estuvo en contacto directo con el comercio y la agricultura, que era la principal fuente de ingreso del país. Tan pronto como llegó, en 1873, fue a trabajar de dependiente en el negocio de un corso que era conocido de la familia Mari en Córcega y estaba radicado en el barrio Caín Alto de San Germán. El señor se llamaba Don Antonio Piereti.

Allí permaneció por espacio de tres años, hasta 1876, que murió el Sr. Piereti y se liquidó el negocio(3). Entonces pasó a trabajar con Gregory Hermanos(4) de dependiente y mayordomo de fincas de café por espacio de otros tres años hasta 1879. En ese año se asoció con otros corsos para formar la sociedad que se llamó "Perichi, Damiani & Co."(5). Con Perichi, Damiani & Co. se desenvuelve como encargado de una finca que había adquirido para la sociedad llamada "EI Recreo". Allí desarrolla todas sus actividades hasta el año 1886, año en que se separa de la sociedad comercial y se estableció por su cuenta(6).


Ya en 1880 había llegado Juan Mari Mattei, hermano de Santiago, que en ese momento tenía 16 años de edad. De inmediato empezó a trabajar. A pesar de que Santiago estaba en condiciones de emplearlo en la finca (El Recreo), prefirió mandarlo a l a bodega de u n corso llamado Don Domingo Messari en el pueblo de San Germán "para que aprenda el comercio"(7). En la bodega permanece trabajando por espacio de tres años hasta 1883 cuando Santiago se establece con él, luego de separarse de Perichi, Damiani & Co.


En la repartición de bienes de la sociedad a Santiago le toca parte de una finca llamada "Gambetta" en San Germán. A ella se va con su hermano Juan y además de trabajar la finca, establecen un negocio de artículos y provisiones.


De ahí en adelante van disponiendo de más terreno cada vez. Unas veces mediante compra, otras mediante arriendo y algunas por embargo. De un total de 73 adjudicaciones que aparecen en el Registro de la Propiedad hasta 1900, un total de 8 fueron mediante embargo. Aunque hay otras que se puede apreciar que hay deudas envueltas, solo 8 se le adjudican propiamente por embargo.


A continuación la historia de la propiedad desde la primera inscripción que aparece en el registro de la Propiedad de San Germán hasta el año 1890, que es hasta donde cubre este trabajo.

Historia de la propiedad

En 1882 es que aparece registrada la primera adquisición de tierra. El 11 de octubre Don Santiago Mari compró 12 cuerdas de terreno por el precio de 1,500(8) pesos, luego en diciembre 15 de ese mismo año compró 15 cuerdas por 400 pesos(9).

En los siguientes años (1883 y1884) no aparece registrada transacción alguna . En 1885 aparecen dos compras a su favor, una de 2.5 cuerdas y otra de 15. La primera por 200 pesos y la segunda fue embargada por el cobro de 256 pesos y adjudicada a su favor(10).


En el 1887 aparecen registradas un total de 12 transacciones. De estas, 1O fueron compras a su favor, un total de 95 cuerdas por 2,950 pesos. Otra es u n arrendamiento de 16 cuerdas por 5 años a cambio de carta de pago de 400 pesos que le debían. Y la otra es la compra del derecho a reposesión de una finca de 40 cuerdas que estaba bajo contrato de arrendamiento por 15 fanegas de café al año. Es decir, el dueño original la vendió con pacto de retro y la arrendó a los nuevos dueños por 15 fanegas de café anua les. Más tarde vendió lo mismo por 3,600 pesos(11).


En 1888 no aparece registrada transacción alguna.


En 1889 aparecen en el registro un total de 1O transacciones. De estas, 4 son compras a su favor, incluyendo una casa (urbana) en el Rosario por 200 pesos. Las otras 6 eran fincas que en total sumaban 35.70 cuerdas. Dos eran préstamos hipotecarios a su favor, uno de 1,085 pesos sobre finca de 22 cuerdas. La otra era la venta de un préstamo hipotecario de 3,200 pesos por la cantidad de 3,000 pesos. (12)


En 1890 aparecen transacciones todas de compra por un total de 111.89 cuerdas por el precio total de 2,770 pesos. Esto sin contar 1O cuerdas que están incluídas en el total de 111.89 y cuyo precio no aparece en la escritura(13) .


En 1891 aparecen un total de 8 transacciones. De ellas, tres son embargos aunque uno solo de ellos se devuelve a los 100 días de haberse embargado. Los otros son: uno de 5 cuerdas por cobro de 111.22 y el otro, 14 cuerdas por deuda de 400 pesos. Otra es la venta de una propiedad que habían adquirido por pacto de retro. Las otras cuatro transacciones fueron compras a su favor de un total de 28.5 cuerdas y una casa urbana de 2 plantas por un total de 1,350 pesos(14).


En 1892 aparecen cuatro transacciones registradas: la compra de una casa urbana por 150 pesos en el poblado de El Rosario. La compra de 9 cuerdas por 250 pesos, un pacto de retro de una finca de 20 cuerdas por 500 pesos y el arrendamiento de la misma por 100 pesos el primer año y 75 los subsiguientes, y por último el usufructo de una finca de 30 cuerdas por 5.5 años a cambio de 1,383 pesos que les adeudaban(15).


En 1893 aparecen 11 transacciones todas adquisiciones. Diez por compra y una por embargo (209.50 pesos adeudados), esta última de 14 cuerdas. En total compraron 101.5 cuerdas por 4,495 pesos(16).


En 1894 aparecen 6 transacciones. Cuatro son compras de un total de 53.75 cuerdas por un precio total de 3,033 pesos. Las otras dos son hipotecas a su favor; una de 1,000 pesos sobre una finca de 8 cuerdas y la otra una hipoteca de 2,000 sobre finca de 49.75 cuerdas(17).

En 1895 aparecen solo dos transacciones registradas y ambas hipotecas que satisfacen a su favor, una de 1,050 pesos sobre finca de 5.75 cuerdas y l a otra de 2,000 pesos sobre finca de 65(18).

En 1896 aparecen cuatro. Tres son compras de un total de 41.81 cuerdas por 3,625 pesos. La otra es un arrendamiento de 50 cuerdas por 1O años(19).


En 1897 no aparecen transacciones registradas.


En 1898 hay tres transacciones. Una venden 22 cuerdas por 1,000 pesos, otra compran 10 y la otra un préstamo hipotecario de 1,146 por 6.25 cuerdas(20).


En 1899 sólo una transacci6n, una hipoteca a su favor por la suma de 3,200 pesos(21).


En 1900 aparecen cinco transacciones. De estas 2 son prestamos hipotecarios a su favor, uno por 1,600 pesos sobre 24 cuerdas y otro de 1,089.22 sobre 22 cuerdas. Otra es un embargo de 7 cuerdas por l a deuda de 200 pesos y l as otras dos son compras de un total de 7 cuerdas(22).

De 1893 al 1900

Desde que se establecieron por cuenta propia en la finca "Gambetta" atendían a la vez el comercio y l a agricultura, y además de comercializar con los productos de su finca compraban y revendían cosechas de agricultores vecinos. Así mismo cobraban con productos agrícolas partes de las ventas de la finca.

Permanecen en la finca "Gambetta" por espacio de dos años, hasta 1885, entonces se establecen en el barrio Hoconuco de San Germán y fundan la hacienda "La Desideria". Allí también tienen negocio de provisiones y mercaderías.


Mientras vivió en "Gambetta" Don Santiago vivió maritalmente con una puertorriqueña de nombre Claudina Rodríguez y tuvieron seis hijos: Sinforiana, Dolores, Leopoldo, Ernesto, Elvira e Hipólito.


Luego se casó formalmente con otra puertorriqueña llamada Desideria Torres y de esta tuvo tres hijos a los que llamó Santiago, José Antonio y Margarita.


Ya en 1884 habían obtenido suficientes ganancias como para mandar a sus padres 1,000 francos en moneda.(23)


En 1887 abrieron dos tiendas adiciona les, una en Maricao que atendió en principio un "hijo del país"(24), luego un francés y otra en el poblado del Rosario que era atendida por Don Juan Mari Mattei.


El negocio principal era el café. Ese año de 1887 la cosecha fue buena y el precio aumentó(25). Según la carta (de la que se obtuvo esta información) se estaba cotizando a 120-130 francos pero ellos no tenían problema en vender el suyo a 124.


Es curioso que hablaban de precio en términos de francos. Esto puede deberse a que francos es la moneda que conocen y usan en Córcega y la carta iba dirigida a sus padres, pero puede también deberse a que exportaran el café y se los pagaban en francos. En esa misma carta habla Santiago Mari Francheschi de un francés (en Francia) llamado Jean Lepetasse "que les había hecho muy buenos servicios prestándoles en ocasiones hasta 25,000 francos. Este hecho les tiene que haber facilitado en gran medida el poder funcionar de intermediarios entre agricultores y mayoristas, pues ese año (1887) habían comprado hasta octubre 27 (fecha de la carta) alrededor de 2,000 quintales de café. Trabajaban día y noche, comprando por el día el café y venteándolo y preparándolo por la noche. Ya para ese entonces el negocio giraba bajo el nombre de S. Mari & Cia.


En 1888 Santiago le escribe una carta a su hermano Tomás donde le dice que han tenido que adquirir algunas propiedades en pago de cuentas. También que los negocios son difíciles por la falta de circulación de moneda y que el país atraviesa por una crisis económica y política, que "los hijos del país no desean ser mas gobernados por los españoles y desean establecer un gobierno de ellos mismos". También le dice a su hermano Tomás que debe permanecer en Córcega para que ayude a sus padres.


En 1889 le vuelven a regalar 1,000 francos a sus padres y al hermano Antonio (el ciego) le regalaron un piano.


Un año más tarde, en 1890, llegó a Puerto Rico el tercer hermano, Tomás. Salió de Luri, Córcega, el 4 de julio y llegó a Mayagüez el 3 de agosto. Para ese año Juan y Santiago ya hablan adquirido un total de 180 cuerdas de terreno.


Un año más tarde le escribe Tomás a sus padres y les dice que "la forma de negociar aquí tiene a uno intranquilo pues todo el capital está fiado para ser cobrado en la cosecha de café y hay que trabajar sumamente para poder salvar el crédito".


En 1892, el 25 de abril, los tres hermanos forman una nueva sociedad mercantil, industrial y agrícola, llamada "Mari Hermanos" con 50,000 pesos de capital aportados de la siguiente manera: Santiago 38,000, Juan 11,000 y Tomás 1,000. Los beneficios se distribuirían en la siguiente proporción: Santiago 60%, Juan 30% y Tomas 10%.


Así permanecen funcionando por espacio de unos tres años hasta el 7 de enero de 1895 cuando Don Juan se retira de la sociedad. Por su participación recibe 22,557.24 en propiedades, animales, artículos etc. y quedan Santiago y Tomás como gestores de la sociedad distribuyéndose las ganancias en la siguiente proporción: 70% y 30% respectivamente.

Ese mismo año Don Juan se casa con una puertorriqueña hija de madre corsa llamada María Magdalena Ramos Vincenty y continúa en el establecimiento de El Rosario que le había tocado en la partición de la sociedad Mari Hermanos.

De este matrimonio nacieron un total de seis hijos que se llamaron: Ana María, Juan, Mariano, María Luisa, David y Santiago.


Cuando José Antonio y Santiaguito, hijos de Santiago Mari Francheschi cumplieron los ocho años su padre los mandó a estudiar a Francia.


En 1898, el 15 de noviembre, Tomas le escribe a su sobrino José Antonio diciéndole que la guerra los tiene intranquilos. Textualmente dice: "todo es desorden, nadie paga sus cuentas, el café ha bajado de precio y los bandoleros están incendiando a derecha e izquierda, arruinando a los españoles. Puerto Rico está ignorante de su porvenir".


En 1899, el mismo día que azotó a Puerto Rico el huracán San Ciriaco murió en Francia Santiaguito Mari Torres, hijo de Santiago Mari Francheschi, cuando estaba próximo a graduarse de alférez de la marina.

Algunas conclusiones personales

Definitivamente la idea de venir a Puerto Rico fue una decisión impulsada por una necesidad económica. Santiago, el mayor de los hijos, estaba en la obligación de ayudar a su familia y con ese propósito es que emigra a Puerto Rico.

El haber venido con un propósito definido y con una obligación moral de tal naturaleza le debe haber impulsado a trabajar a toda capacidad. En las cartas, particularmente durante los primeros diez o quince años, contaba a sus padres que "trabajaba día y noche", que "solo estoy en mi habitación el tiempo indispensable para comer y dormir, el resto lo paso trabajando".

Al principio, cuando se establecieron por su cuenta, tenían una tienda de provisiones y mercancías, además de la finca. Luego empezaron también a comprar cosechas a agricultores vecinos, particularmente de café, para luego de terminar de prepararlo, revenderlo y obtener una ganancia. Más tarde comenzaron también a prestar algún dinero a agricultores vecinos mediante préstamos hipotecarios.

Tal parece que para este tipo de operaciones que requieren capital contaban con un francés que les prestaba dinero pues en una carta fechada en 1887 Don Santiago manifiesta haber recibido en ocasiones hasta 25,000 francos. Esto, desde luego, es una gran ventaja, más aún cuando hay escasez de moneda como en efecto había para esos años aquí en Puerto Rico.

Es curioso que a través de la correspondencia que tuve oportunidad de examinar no hacen mención alguna a problemas con la mano de obra, más bien parece o da la impresión de que no los tuvieron pues constantemente se iban haciendo de más y más cantidad de terreno, tanto comprándola como arrendándola y para poder sacarle provecho tienen que haber necesitado una gran cantidad de peones.

Tan bien les fue en los negocios a "Mari Hermanos" que en la primera década del presente siglo la Hacienda Desideria contaba con más de cuatrocientas cuerdas y tenían agua y luz eléctrica generada en la misma finca, y teléfono, que casi no los había en el pueblo. Además tenían tiendas en la finca que proveían prácticamente de todo, desde efectos de ferretería hasta ropa(26).

Bibliografía

Este estudio está basado en tres fuentes:

1- El Registro de la Propiedad
2- Una serie de cartas
3- Entrevistas a Juan Mari Ramos

El estudio de la propiedad está basado solamente en el Registro de la Propiedad de San Germán pues fue ese el centro de sus actividades. Pero hay una gran posibilidad de que en registros vecinos haya alguna constancia de transacciones suyas.

Las cartas en las que se basa el trabajo fueron encontradas y traídas a Puerto Rico desde Córcega por Don Juan Mari Ramos. Desgraciadamente son muy pocas, (20), menos de una por año en promedio y hay grandes lagunas entre cartas y fechas. Hay algunas que nada dejan ver que interese a esta investigación. Pero las entrevistas han aclarado muchas dudas y han hecho posible darle la continuidad necesaria, cosa que los documentos al alcance no hubieran podido dar.

Notas al calce

1- Entrevista al Sr. Juan Mari Ramos
2- Cuatrocientas doce cuerdas en los primeros años del siglo.
3- Entrevista a Juan Mari Ramos
4- Ídem
5- Ídem
6- Entrevista a JMR y cartas
7- Cita de carta
8- Registro de la Propiedad de San Germán, tomo 2, folio 177
9- Ídem, tomo 2, folio 132
10- Tomo 4 folio 212; tomo 5 folio 14, respectivamente.
11- Tomo 6 folios 59, 140, 208, 247; tomo 7 folios 2, 9, 15, 21; tomo 8 folio 32, y tomo11 folios 238 y 234
12- Tomo 1 folio 28, tomo 4 folio 44, tomo 10 folios 51, 122, 144, 177, tomo 11 folios 232 y 234; tomo 14 folio 90
13- Tomo 10 folios 57 y 191, folios 6, tomo 11 folios 92, 223 y 238, tomo 12 folio 149
14- Tomo 9 folio 116, tomo 10 folio 232, tomo 11 folio 201, tomo 12 folio 180, tomo 13 folios 34, 73, y 119, tomo 16 folio 22
15- Tomo 8 folio 57, tomo 14 folio 94
16- Tomo 6 folio 174, tomo 11 folio 194, tomo 15 folios 66, 147, 150 y 212, tomo ___ folios 2, 38, 40 y 54
17- Tomo 16 folios 64, 152, 231 y 235, tomo 17 folio 64, tomo 18 folio 7
18- Tomo 12 folio 151, tomo 19 folio 19
19- Tomo 7 folio 5, tomo 12 folio 72, tomo 15 folio 82, tomo 19 folio 116
20- Tomo 10 folio 3, tomo 14 folio107, tomo 17 folio 40
21- Tomo 17 folio 28
22- Tomo 16 folios 125 y 242, tomo 17 folio 124, tomo 19 folio 17
23- Cartas
24- Ídem
25- Ídem
26- Entrevista a Juan Mari Ramos